Yo soy la nieta de ‘los jamaiquinos’

Es lunes y la nostalgia me invade, nostalgia de mi casa, de mi madre, de los recuerdos de la infancia, de las historias de mis abuelos.

En pocas ocasiones  me siento así porque he intentado durante mucho tiempo ponerle separadores a la nostalgia, si quiero llevar este exilio como mi vida propia.

Recuerdo tan bien a mi abuela Iris -La China, como la llamaban todos-, a mi abuelo Oscar, para todos ‘Panamá’, el apodo que le pusieron desde el tiempo en que pasó en el itsmo como jefe de brigada, construyendo el Canal interoceánico .

Mi abuela, de Jamaica, hija de una nativa de este país y un comerciante, El Chino Chang.

Mi abuela, [‘airis’, Iris] a la que mandaron a Cuba con solo 14 años a vivir con una tía, porque y esto era dicho así: los billetes crecían en los árboles en aquel entonces y los negocios florecían.

Al llegar al puerto mi abuela, una inmigrante, dijo su apellido tal y como la había escrito en la escuela: Chang… pero el funcionario de la aduana en Santiago de Cuba escribió “Chance” y así lo arrastramos hasta hoy.

Yo sigo siendo la nieta de ‘La China’, la nieta de ‘Panamá’.

De mi mente no se apartan las historias de Jamaica, de cómo vivían, qué comían; de los domingos familiares de misas y almuerzos, cierro los ojos y veo a mi abuela contándome de los dos carruajes que tenían, de cómo iban todos juntos, de los trajes, los sombreros, de la mesa siempre llena y con flores.

Para todos mi abuela era del pueblito de ‘san marí’, Saint Mary -la parroquia-hospital-, uno de los puertos con la playa más hermosa de Jamaica.

Escribo esto y las lágrimas siguen estando ahí.

‘Panamá’

De mi abuelo Oscar recuerdo su porte, un hombre de esos ‘de cuello y corbata’, un lord inglés: con su tabaco, sentado en el balance del portal. Nacido en una colonia británica y con una dicción y un talante dignos de admirar.

Mi abuelo nació en Antigua y Barbuda (exactamente en la isla de Antigua)

No recuerdo haberlo visto molesto nunca, su parsimonia era sobrecogedora.

Una imagen que no puedo borrar, mi abuelo sentado en la terraza limpiando con betún mis zapatos para la escuela, su llegada con mangos, nísperos, con las frutas de la estación y  levantándose temprano a buscar leche a la finca de unos amigos.

Mis padres: Inés Palmer Chance y Félix Arjona Walton.

Recuerdo el dolor por la pérdida de los dos, él de 83 años , ella de 92 , un dolor multiplicado porque nunca regresaron a sus tierras, perdieron el contacto con padres, hermanos, primos, pero hicieron lo que hace un inmigrante en cualquier país, vivir, echar raíces, y sobre todo: no olvidar las raíces.

A ellos dos las gracias por haberme educado en un hogar feliz, sin mentiras y con una claridad absoluta de lo que estaba pasando en Cuba, los dos murieron con su carnet de extranjeros, no abandonaron su ciudadanía, tampoco se integraron al “sistema”.

Decentes, honrados, cariñosos, justos, así quiero recordar a La China y ‘Panamá’, mis queridos abuelos maternos.

Estrenando un blog

Bienvenidos a esta nueva ventana, que desde ya se abre para
todos, gracias por adelantado a los que van a leerme.


Quiero que me acompañen, que me ayuden a caminar, a pasar por la vida, atravesando terrenos fáciles y difíciles pero con mucho amor, optimismo, con mucha luz.

Para mí el mestizaje es esa mezcla de opiniones, de razas, culturas, geografías, estados de ánimos, amores compartidos, amores infinitos…

De eso quiero que leas, simple y llanamente. Te contaré de mis ancestros, de mis sueños, de mis anhelos, de mujeres y hablaremos también de política, ¿por qué no? Quiero compartir parte de mi mundo contigo, dejarte entrar y atravesar mi vida, que puede ser muy parecida a la tuya, una cubana mestiza con mucho para contar.
La suerte está echada, te espero de este lado.

Ser apasionados ¿un mal o un bien?

Cuando se habla de pasiones , casi siempre es algo que se achaca al sexo femenino y erróneamente se asocia solamente con el amor.

Nada más equivocado, existen varios tipos de pasiones desde que el mundo es mundo y nos atacan sin distinción de sexo.

Ahora hay que reconocer que las mujeres nos pasamos un poquito, según estudios porque somos  más sensibles y por ende más apasionadas.

  • Por eso te ofrezco algunos consejos para que la pasión no te ciegue ( no nos ciegue).
  • En el amor, ten cuidado, a veces no es bueno aferrarse , mira la relación desde un punto de vista positivo, lo que no va a funcionar, déjalo ir, no llegues  a los extremos.
  • En el trabajo, disfrútalo pero que no se convierta en una pesadilla, que no sea tu razón de ser, ni el único eje de tu vida.
  • Las amistades se valoran, se aprecian pero no son tu posesión, no son tu vida entera, disfrútalas pero con mesura, dales espacio, aire y tiempo.
  • Tener un hobbie ayuda mucho, ahora cuando crees que los necesitas para subsistir, para sobrevivir, estás muy mal, tienes que recapitular tu vida.
  • La ira es un estado de ánimo, no la confundas con la pasión, no la tomes cómo estandarte ni cómo escudo, que no te corrompa el alma.
  • A veces el miedo también se convierte en una pasión, en un estado constante, no sabes vivir sin miedo y este se aprovecha y te envuelve en sus redes.
  • La pasión por el dinero también es una cruz, lo necesitamos para subsistir, para las necesidades más perentorias, para vivir pero no puede ser el objetivo de tu vida, lo que te impulse a seguir.

Por algo el filósofo Séneca dijo: “No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas”.

Reconoce entonces tus pasiones, impulsa las más nobles y las más oscuras , deséchalas, ya vivirás agradecida y con menos presiones.

Tomado de Miami Diario