El arte de vivir: la sabiduría para el día a día

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«Los tiempos han cambiado» es quizás la frase más recurrente que escuchamos y decimos en esta era digital donde nuestras vidas giran alrededor de los «me gusta» y de las apps de los teléfonos inteligentes.

Casualmente navegando por una de estas aplicaciones, por Instagram, para ser más exacta, me di de bruces con uno de los llamados «reels», donde una chica muy bonita y elegante estaba sentada cómodamente en una butaca comenzando su monólogo así:«Ser injodible… mi mayor meta en esta vida es ser injodible»… y así te iba llevando por su «filosofía de vida».

Mi primera reacción fue reírme, después seguí escuchando y al final estuve cien por ciento de acuerdo con todo lo que dijo, por eso decidí compartirles su disertación porque sé que muchos aceptarán esta propuesta de vida:

«Ser injodible es tener ese nivel de tranquilidad, incluso en medio del tráfico de la vida, mientras la gente pierde la cabeza por algo que no pueden cambiar: imagínate tú, ahí en medio del caos con tu música favorita cantando a todo pulmón, disfrutando, activando tus hormonas de la felicidad mientras a tu alrededor la mayoría se llena de ira, de impaciencia, de estrés, se enferman, pero tú, INJODIBLE».

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«Ser injodible es como tener un súper poder y la kriptonita es el drama, pero tú, por supuesto que eres inmune».

«Es como recibir una factura que tú no esperabas y empezarte a reír… porque total, ¿qué es el dinero? Papel pintado que te promete mucha felicidad, pero sabemos que no es así».

«Ser injodible es enfrentar las tragedias y los problemas cotidianos de la misma manera que aceptamos los momentos felices porque sabemos que así es este camino».

«Ser injodible es una filosofía de vida y aspiro vivirla muy pronto, es como estar frente al precipicio de la existencia y decir y qué, por lo menos tengo historias que contar».

«Ser injodible es un acto de amor propio donde ponemos nuestra paz por encima de todo aquello que no podemos controlar porque si la vida es un juego del que no tenemos control, ser injodible es nuestra mayor rebelión», concluyó la influencer.

Si leíste hasta acá espero que hayas entendido que al final la vida es como un remanso, tú eliges cómo navegarla, cómo atravesarla y puedes hasta escoger ser injodible.

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Once años: la vida, la libertad…

Once años en el exilio, once años en Miami. A veces me parecen una vida, una eternidad.

Este mes cumplimos años, once para ser más exactos, de llegar a este país y a esta ciudad que nos arropó, me gusta decirlo así, «nos arropó», porque así fue que me sentí: acogida, protegida,.

Conocí personas maravillosas, seguí el curso de la amistad con muchas de ellas, fui sumando otras, pero siempre he estado agradecida de todos, de los que nos dieron cobija en su casa, de los que nos llevaban a las citas, de los que nos dieron presentes materiales tan necesarios al principio, de los que nos brindaron la bendición de su compañía.

Eso se agradece muchísimo y se recuerda con inmenso cariño.

A todos los guardo en mi corazón, aunque algunos no continúen tan cercanos.

Para mí ha sido un largo recorrido, con baches en el camino porque todo no es color de rosas, pero he aprendido y me quedo con lo mejor de estos años.

Lo mejor de todos estos años ha sido ver crecer a mis hijos, Malcom ya tiene 20 años, Brenda cumple quince primaveras en el mes de diciembre. La felicidad de verlos crecer en libertad no tiene precio. Siempre les recuerdo que tienen un caudal infinito de posibilidades en este país con deberes ciudadanos pero también con derechos.

Mis recuerdos de Cuba aunque no quiera siguen conmigo, mi madre, mi tío, el olor a jazmín, el ruido del central, el bullicio de un pueblo que me cuentan ha cambiado tanto.

Lamentablemente todavía hay recuerdos desagradables, aún despierto soñando que nos persiguen, que nos vigilan, he tenido la pesadilla de que se llevan a Felipe detenido, son recuerdos vívidos que espero en algún momento se alejen.

Prefiero en medio de tanto quedarme con lo mejor, con la familia que hemos formado, con las alegrías diarias, que al final del día borran las mezquindades que aparecen en el camino.

Prefiero quedarme con los logros de mis hijos, con sus buenas calificaciones, con su buen andar por la vida.

Prefiero quedarme con el hombre que elegí hace 21 años. Un tipo maravilloso, con un humor y una valentía que me ayudaron a sobrepasar todo. Un tipo súper inteligente, siempre dispuesto ayudar.

Prefiero quedarme con lo que este país me ha ofrecido como mujer y profesional, con el respeto que he sabido ganarme, me quedo con las buenas amistades que he hecho en este camino y me quedo con la alegría de vivir, y lo repito, en libertad.

Once años, son muchos, nada comparados con los veinte años de Gardel, pero es mucho camino andado. Doy gracias a Dios por permitirme a mí y a mi familia estar y seguir.

Ser apasionados ¿un mal o un bien?

Cuando se habla de pasiones , casi siempre es algo que se achaca al sexo femenino y erróneamente se asocia solamente con el amor.

Nada más equivocado, existen varios tipos de pasiones desde que el mundo es mundo y nos atacan sin distinción de sexo.

Ahora hay que reconocer que las mujeres nos pasamos un poquito, según estudios porque somos  más sensibles y por ende más apasionadas.

  • Por eso te ofrezco algunos consejos para que la pasión no te ciegue ( no nos ciegue).
  • En el amor, ten cuidado, a veces no es bueno aferrarse , mira la relación desde un punto de vista positivo, lo que no va a funcionar, déjalo ir, no llegues  a los extremos.
  • En el trabajo, disfrútalo pero que no se convierta en una pesadilla, que no sea tu razón de ser, ni el único eje de tu vida.
  • Las amistades se valoran, se aprecian pero no son tu posesión, no son tu vida entera, disfrútalas pero con mesura, dales espacio, aire y tiempo.
  • Tener un hobbie ayuda mucho, ahora cuando crees que los necesitas para subsistir, para sobrevivir, estás muy mal, tienes que recapitular tu vida.
  • La ira es un estado de ánimo, no la confundas con la pasión, no la tomes cómo estandarte ni cómo escudo, que no te corrompa el alma.
  • A veces el miedo también se convierte en una pasión, en un estado constante, no sabes vivir sin miedo y este se aprovecha y te envuelve en sus redes.
  • La pasión por el dinero también es una cruz, lo necesitamos para subsistir, para las necesidades más perentorias, para vivir pero no puede ser el objetivo de tu vida, lo que te impulse a seguir.

Por algo el filósofo Séneca dijo: “No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas”.

Reconoce entonces tus pasiones, impulsa las más nobles y las más oscuras , deséchalas, ya vivirás agradecida y con menos presiones.

Tomado de Miami Diario